Concurso Energía y Sociedad     

  Foro Nuclear Español

 

 

P    R      O      Y       E      C     T      O

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


Diseño de un sistema de abastecimiento energético a una colonia Lunar

 

 

 

Colegio Apóstol Santiago                                      Curso 1º de Bachillerato

         Jesuitas – Vigo                                               Enero 2001

 

 

 

 

 

 

 

                              ÍNDICE

 

1.      Introducción............................................................ pag.  3

2.      Geología lunar. Emplazamiento...............................pag.  4

3.      Diseño del reactor nuclear.........................................pag  5

4.      Logística y transporte..............................................pag. 10

5.      Conclusiones ............................................................pag 12

6.      Bibliografía................................................................pag 12

                            7.   Relación de componentes del grupo de trabajo.........pag 13

 

                      

                             8. Apéndice: Documentación anexa

                                

                                        1- Reacciones de fisión............................................pag 14

                                        2- Sismología lunar..................…............................pag 14

                                        3- Detección de hielo lunar......................................pag 15

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.- Introducción.

 

 

Objetivo

 

El creciente desarrollo de la investigación espacial demanda cada día la realización de proyectos cada vez más ambiciosos, como la puesta en marcha de la estación espacial internacional ISS o las misiones a Marte. El objetivo de este trabajo es diseñar un sistema de abastecimiento energético para una futura colonia lunar.

 

La primera cuestión que se nos plantea es el tipo de energía a utilizar. Después de analizar todas las posibilidades sólo dos tipos de energía serían viables: la energía solar y la energía nuclear.

 

¿Porqué no usar otros tipos de energía?

            No nos sería posible emplear otros tipos de energía puesto que:

- En la Luna no hay viento - con ello desestimamos la opción de la energía "eólica".

- Es muy costoso transportar cualquier tipo de combustible fósil por tanto tampoco seria viable la energía térmica.

- La inexistencia de corrientes fluviales nos obliga a desestimar la energía "hidráulica".

 

¿Cómo aprovechar la energía solar?

            Es fácil aprovechar este tipo de energía  a través de paneles solares fotovoltáicos que la captasen y la convirtieran en energía útil para su posterior aprovechamiento.

 

¿Cómo aprovechar la energía nuclear?

            Consistiría en construir una pequeña central nuclear en la superficie de la Luna con la que podríamos producir  la energía necesaria para el abastecimiento de toda la colonia.

 

Para ello debemos transportar los materiales para su construcción, así como los elementos combustibles necesarios para producir la energía (véase Apéndice 1). El agua necesaria para refrigeración y moderación podríamos obtenerla de los casquetes polares de la Luna. En los apartados siguientes de este trabajo iremos desarrollando cada una de las partes de este proyecto que hemos denominado Proyecto SELENIA .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.- Geología Lunar. Emplazamiento.

 

 

Tenemos que encontrar un lugar en la superficie de la Luna que cumpla una serie de condiciones:

- Terreno suficientemente grande y llano para albergar una base lunar  .

- Baja actividad sísmica en la zona.

- Proximidad a las zonas lunares donde eventualmente se encuentre el hielo.  

 

Prospección “selenológica”

 

Tras análisis exhaustivos de la topografía lunar en escala 1:1.000.000, llegamos a la conclusión que el cráter Platón, cuyas coordenadas son 55 ºN 10 ºW, y situado entre los mares de la Lluvia y del Frío; posee las características idoneas para la instalación de la base lunar en su interior. Al poseer un diámetro de unos 100 km y una superficie interior completamente plana, se adecua totalmente a nuestros requerimientos.

 

La estación se instala en un cráter para disponer de una superficie estable sobre la que trabajar, además de la abundancia de metales y otros compuestos en dicho cráter.

 

Como se puede comprobar en la imagen, se trata de una zona oscurecida donde no se recibe radiación solar en su interior, al contrario que en la periferia.

 

La mayor concentración de agua en esta posición está más al norte, aunque también se sospecha de la existencia encuentra en zonas cercanas  en la vertiente norte del cráter.

 

Sismología lunar

 

- El estudio  de la sismología lunar nos indica que lel emplazamiento elegido no presenta riesgos de  actividad sísmica con capacidad destructora. (véase Apéndice 2)

 

Presencia de hielo

 

El "Lunar Prospector" ha utilizado un espectrómetro de neutrones para analizar la composición del suelo, incluyendo la detección de hidrógeno.

 

Se estima que puede existir un total de unos seis mil millones de toneladas de hielo en los dos polos (6 x 109 t) . La cantidad estimada de hielo es, por tanto, más de diez veces superior a lo que se estimaba antes.

La intensidad de la señal en el polo norte es un 15 % más intensa, por lo que se supone que las cantidades de hielo son algo superiores ahí que en el polo sur.

Una parte al menos del hielo está hundido en el subsuelo, bajo una capa de hasta 40 centímetros de roca y tierra seca.

 

El hielo puede aprovecharse para el suministro de agua como refrigerante y moderador de nuestro reactor nuclear. El agua líquida puede emplearse en un segundo momento para, por vía electrolítica,  suministrar hidrógeno como combustible para los cohetes remolcadores, así como el insustituible oxigeno tan necesario para el desarrollo vital. Mas información en el Apéndice 3.

 

3.- Diseño del reactor.

 

Como queda dicho en la introducción, la necesidad prioritaria de una colonia humana en la Luna es la energía. Cómo conseguirla es lo que nos atañe y la solución que proponemos, tal y como venimos diciendo en capítulos anteriores es el uso de la energía nuclear ,esta energía se obtendrá por medio de la reacción de fisión que se efectuará en el interior del núcleo del reactor que hemos dado en llamar Selenia, un reactor de agua a presión, de 150 MW de potencia eléctrica.

 

En la tabla siguiente se recogen lo datos térmicos e hidráulicos del reactor previamente calculados y cuyo desarrollo omitimos por razones de brevedad .

 

Datos térmicos e hidráulicos

Potencia térmica total (inicial)

 1411,665 kJ/h

 337,719 kcal/h

 392 MW

Circulación del refrigerante

Caudal en el núcleo

 1,542·107 kg/h

Sección normal de circulación en el núcleo

 1,431 m2

Velocidad de circulación entre barras

 4,267 m/s

Presión

Presión de funcionamiento (normal)

 136,100 atm

 13790,333 kPa

Presión de proyecto

 170,120 atm

 17237,409 kPa

Caída de presión a través de la vasija del reactor

 2,310 atm

 234,061 kPa

Caída de presión a través del núcleo del reactor

 1,100 atm

 111,458 kPa

Transmisión de calor

Superficie de transmisión de calor

 1439,997 m2

Flujo calorífico medio

 980,069 kJ h-1 m-2

 234,466 kcal h-1 m-2

Flujo calorífico máximo

 5065,014 kJ h-1 m-2

 1211,726 kcal h-1 m-2

Coeficiente de transmisión de calor (valor medio)

123,673 kJ h-1 m -2 K-1

Temperatura

Refrigerante en el núcleo (valor medio)

 542 K (269 ºC)

Refrigerante a la entrada de la vasija

533 K (260 ºC)

Ascenso del refrigerante en el núcleo (promedio)

18,33 K (18,33 ºC)

Caída a través de la película (promedio)

7,94 K (7,94 ºC)

Superficie de la vaina (máximo)

624 K (351 ºC)

Interior del combustible (máximo)

2661 K (2388 ºC)

Salida del canal caliente

590 K (317 ºC)

Vapor

Temperatura

519 K (246 ºC)

Presión

35,724 atm

3619,734 kPa

 

 

Proyecto nuclear

 

El establecimiento de la configuración definitiva del núcleo de un reactor es un proceso reiterativo, que supone una solución de compromiso entre parámetros térmicos y nucleares. Admitiremos, por sencillez, que el número de barras de combustible necesario viene determinado por el valor máximo permisible del flujo calorífico. Teniendo en cuenta que el núcleo del reactor debe tener una relación de longitud a diámetro razonable (1,2 en el caso de nuestro reactor), su configuración puede basarse exclusivamente en consideraciones de transmisión de calor. Los resultados deben satisfacer las condiciones de reactividad, condiciones en las que el grado de enriquecimiento constituye una variable.


 


Para las condiciones de funcionamiento establecidas, se calcula que el flujo calorífico máximo debe ser del orden de 5056,787 kJ h-1 m-2  (1209,758 kcal h-1 m-2), algo menos del 50 % del valor estimado para quemado destructivo, aproximadamente igual a   11338,1 kJ h-1 m-2 (2712,5 kcal h-1 m-2). Con el fin de tener en cuenta desviaciones locales respecto al comportamiento medio, se reduce el flujo máximo mediante el llamado factor "de canal caliente". En el presente caso, dicho factor vale 5,17; consecuentemente, el flujo calorífico medio viene a ser igual a 978,477 kJ h-1 m-2 (234,085 kcal h-1 m-2).  La potencia térmica inicial del reactor es de 392 MW, equivalente a 337,719 kcal/h, así que la superficie total de los elementos combustibles debe ser igual a:

 

 

La longitud de la barra de combustible es de 2,286 m, y como el diámetro exterior es de 8,636 mm, resulta para cada barra una superficie de 622,45 cm2, por tanto:


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Proyecto Preliminar del Reactor

 

El número de barras que contendrá el reactor será de 23000. Las barras se dispondrán en subconjuntos rígidos, y nueve de estos subconjuntos, perfectamente trabados, formarán un conjunto completo de elementos combustibles. El módulo básico de cada uno de los subconjuntos será de 6 x 6, pero el número total de barras por conjunto completo no llegará a 9 x 6 x 6 = 324, puesto que habrá que dejar espacios libres para las barras de control cruciformes. Así pues, habrá 76 conjuntos de elementos combustibles, la mitad de los cuales contendrán 304 barras cada uno y la otra mitad 305 barras.

 

El paso o espaciado entre barras de combustible, correspondiente a la relación agua/uranio de 3,0 a 1, será de 1,07 cm. La celda unitaria de barra combustible más moderador tendrá, por consiguiente, una sección de 1,15 cm2. Teniendo en cuenta la sección normal de cada subconjunto, así como el espacio necesario para la barra de control, obtenemos la sección total para el conjunto de elementos combustibles. Como el núcleo del reactor contendrá 76 conjuntos de este tipo, la sección recta total viene a ser de 28.292 cm2, a la que corresponderá un diámetro del cilindro equivalente de 188,5 cm.

 

Podrá ahora utilizarse el método aproximado para redes uranio-agua, con el fin de comprobar que las especificaciones dadas anteriormente conducen, en realidad, al factor de multiplicación efectivo que se considera necesario. Es suficiente indicar ahora que, utilizando las dimensiones citadas para calcular la laplaciana del reactor, se llega a un factor de multiplicación efectivo para el conjunto de 1,18, en satisfactoria concordancia con los cálculos más precisos, que conducen a una reactividad en exceso del 20 %.

 

La reactividad en exceso a la temperatura de funcionamiento del moderador (542 K o bien 269 ºC) puede determinarse utilizando constantes nucleares corregidas a dicha temperatura. Se encuentra así, que el factor de multiplicación efectivo a 542 K, es igual a 1,13 deduciéndose de aquí el valor medio, aproximado, del coeficiente de temperatura isotérmico. Un coeficiente de temperatura adicional proviene del efecto Doppler de potencia. Se estima que este efecto reduce la reactividad en 0,025, cuando el reactor pasa de potencia cero, a 542 K, condición a la que corresponde kef = 1,13 a la potencia máxima a dicha temperatura, sin venenos en ambos casos. A esta última condición corresponde, pues, kef = 1,105.

 

Finalmente, hay que considerar el envenenamiento por xenón y samario durante el funcionamiento del reactor. El flujo medio de neutrones térmicos en el reactor presenta un valor de 2 x 1013 neutrones cm-2 s-1, y, por tanto, el margen para envenenamiento será del orden de 0,032. (Los valores del factor de multiplicación efectivo correspondientes a diversas condiciones del núcleo del reactor se indican en la tabla, con todas las barras de control retiradas). El grado medio de quemado de 8000 MWdía por tonelada representa un tiempo de funcionamiento total de 10000 horas, a un nivel de potencia inicial de 392 MW térmicos. El cálculo de la reactividad en exceso, necesaria para compensar las pérdidas que tendrán lugar durante este período, conducen a un valor aproximado del 7 %.

 

   Condición

kef

Frío y limpio

1,20

Caliente y limpio y potencia cero

1,13

Caliente y limpio y potencia máxima

1,105

Caliente, vida inicial, potencia máxima, equilibrio de xenón y samario

1,073

 

Factores de multiplicación efectivos del Reactor Selenia

 

 

 

 

 

 

Barras de Control  

 

Las barras de control, juntamente con el veneno consumible, deberán ser suficientes para compensar el 20 % de reactividad en exceso, más un margen para la parada, de que dispondrá el reactor frío y limpio. Hay que contar además, con la condición de seguridad, exigida a todos los sistemas de reactores, de que la retirada completa de una sola barra de control no lleve al reactor al estado crítico. Esto significa que la parada del reactor sigue siendo posible, aún cuando una de las barras se haya agotado por completo. Al examinar el proyecto del sistema de control de un reactor moderado por agua ordinaria, es preciso recordar que la zona de influencia efectiva de una barra de control se extiende a una distancia igual, más o menos, a la longitud de difusión de los neutrones en el núcleo del reactor. En los reactores de agua a presión, L es del orden de 2 cm, o acaso menos, de suerte que es preciso distribuir numerosas barras de control por todo el núcleo del reactor.

 

Dada la conveniencia de reducir a un mínimo las variaciones de flujo neutrónico, así como

la de conservar la red cuadrada, regular, de elementos combustibles, son muchos los reactores moderados por agua que utilizan para su control elementos absorbentes de tipo cruciforme. Nuestro reactor dispondrá de barras de este tipo.

 

 

Criterios de Blindaje  

 

Naturalmente, es imprescindible disponer de un sistema de blindaje biológico en torno al reactor, capaz de reducir la dosis de radiación a niveles tolerables para el servicio normal y operaciones de mantenimiento. El blindaje tiene que absorber neutrones rápidos y térmicos, así como radiaciones gamma primarias y secundarias. Para alcanzar el grado de atenuación requerido, el sistema de blindaje consta normalmente de dos componentes: blindaje térmico y blindaje biológico, aunque a su vez, cada uno de ellos puede estar constituido por varios componentes. No hay que olvidar que al abordar el proyecto de los blindajes, es necesario establecer los criterios que el sistema ha de satisfacer y que están perfectamente recogidos en los protocolos de protección radiológica de las instalaciones nucleares y que omitimos en este breve resumen del Proyecto por razón de brevedad.

 

El sistema del blindaje térmico constará principalmente de tres partes: camisa del núcleo, de acero de 2,54 cm; blindaje térmico principal, de 7,62 cm de espesor; finalmente, la propia vasija de presión del reactor, cuyas paredes tendrá un grosor de 20,07 cm. Fuera de la vasija de presión hay un blindaje de agua de 91,2 cm de grosor, destinado a la atenuación de neutrones; habrá sido proyectado para que reduzca el flujo neutrónico a 1 x 103 neutrones cm-2 s-1. El tanque de agua estará rodeado por un muro de hormigón armado de aproximadamente 152 cm de espesor, que atenuará neutrones y radiaciones gamma hasta el nivel del sistema de refrigeración principal. Un blindaje secundario de hormigón, inmediatamente antes de la vasija de contención exterior, también con un grosor aproximado de 152 cm, circundará toda la planta. Los valores numéricos se indican en la siguiente tabla

 

Zona

Radio interior (cm)

Grosos (cm)

Reflector (agua)

97,1

20,7

Camisa del núcleo (acero)

117,8

2,6

Capa de agua

120,4

5,3

Blindaje térmico (acero)

125,7

7,6

Capa de agua

133,3

5,1

Vasija de presión (acero)

138,4

20,0

Capa de agua

158,4

91,6

Hormigón

250

152

 

 

 

 

 

 

 

 

4.- Logística y transporte.

 

4.1.- Transporte de la Tierra a la Luna.

 

En una primera fase, con la tecnología actual, y teniendo en cuenta la enorme carga a transportar, parece en primera aproximación que el medio más indicado de transporte es el cohete ruso Energía, capaz de transportar hasta la órbita terrestre una peso de 140 toneladas como máximo, a las que hay que restar el peso del vagón o contenedor adecuado, unas 20 o 30 toneladas, quedando unas 110-120 toneladas de carga útil. Es el cohete espacial más potente construido hasta la fecha.

 

 Pero como se ha mencionado antes, no puede llegar más allá de una determinada órbita. Para suplir este problema, el vagón de carga transportado debería llevar acoplado un propulsor lo suficientemente potente para que, una vez alcanzada la órbita, pudiera llegar sin más problema hasta la superficie lunar. Para evitar que el peso del combustible reste capacidad de carga al vagón, proponemos la siguiente solución: transporte desde la tierra del vagón sin combustible alguno. Una vez en órbita y separado del cohete, el vagón sería dirigido a una estación espacial construida al efecto con grandes depósitos de combustible, donde se llenaría del mismo y desde la cual cogería el impulso suficiente para llegar a la Luna.

 

Conociendo el gran volumen y peso de la carga a transportar, la maquinaria de construcción, los habitáculos provisionales de los operarios, la estructura del edificio de la central, los componentes del reactor y los elementos combustibles del mismo, se ha realizado una primera estimación del número de viajes necesarios para transportar todo el material hasta su emplazamiento en la Luna.

   

 

Segunda fase, que incluye el problema del alunizaje sin problemas de los grandes contenedores teledirigidos desde la tierra, y que puedan hacerlo lo más cerca posible del emplazamiento del reactor. En misiones preliminares se construiría una "plataforma de alunizaje". Ello supone la búsqueda de una zona adecuada, llana y con suficiente amplitud que sería acondicionada a lo largo de sucesivas misiones, dejándola señalizada y preparada para la llegada de los vagones de carga. La inexistencia en la Luna de fenómenos atmosféricos supone que no sería necesario realizar especiales tareas de mantenimiento. Esta misma inexistencia de atmósfera colabora negativamente al frenado de los vagones, lo cual supone un pequeño problema añadido y que presentaría una fácil solución.

 

 

4.2.- Transporte en la Luna.

 

Para trasladar todos los materiales necesarios al emplazamiento del reactor, que, como se ha dicho, estará situado en el Cráter Platón, presentamos la siguiente solución. Durante las primeras fases del programa, podrían utilizarse las máquinas que se llevaron para hacer la pista de alunizaje para construir caminos llanos entre el emplazamiento del reactor y la futura base, la base temporal, y la pista de alunizaje, para facilitar el trasporte. Posteriormente, se pondría en medio de ellas un sistema constituido por un raíl conectado eléctricamente a varios grupos de paneles solares situados en la zona sur de la Luna, orientados de forma tal que el sol siempre incidiera en uno de los grupos. Sobre estas pistas circularía una flota de camiones eléctricos. Este esquema solucionaría el problema de recarga de baterías, tarea que en vehículos grandes lleva varias horas y que ralentiza grandemente las obras, amén de depender, en el caso de que los vehículos tuvieran sus propios paneles, de las mismas baterías durante la noche lunar. Para otras actividades se utilizarían vehículos tipo "oruga" con sus  propios paneles para que pudieran transitar también fuera de las pistas de los camiones.

 

 

Capítulo aparte merece el transporte del agua necesaria para el funcionamiento del reactor y demás servicios. Dada la constatación de la existencia de hielo en los polos de la Luna, se han considerados las dos alternativas siguientes: como primera posibilidad extracción de hielo por medio de un sistema de rotopalas, tal y como se hace en la minería de carbón a cielo abierto; a continuación, transporte a un cercano edificio presurizado y a temperatura adecuada para la fusión del hielo y, acto seguido, transporte por tubería, adecuadamente aislada, del agua en estado líquido hasta el cráter Platón, emplazamiento del Reactor Selenia.

 

La alternativa al caso anterior consiste en situar el edificio de fusión de hielo en el cráter Platón, por lo que el agua sólida, extraída del depósito natural de hielo se transportaría por "hieloducto".

 

Razones, fundamentalmente de economía, basadas en el diseño de tubería bien aislada y con una gran longitud nos han decantado por esta segunda posibilidad, cuyo diseño consta en el proyecto completo y que, por razón de brevedad, no procede exponer aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5.- Conclusiones.

 

Lo primero que queremos hacer en esta conclusión es manifestar nuestro agradecimiento al FORO NUCLEAR ESPAÑOL. Su amable invitación a participar en este proyecto ha supuesto para nosotros una motivación para aprender más cosas acerca de nuestro mundo y nuestra vida.

 

En nuestro proyecto nos hemos ocupado de dos partes de la ciencia que consideramos bien interesantes, como son la física nuclear, que es la que propicia nuestra participación en el concurso y la parte principal de nuestro estudio, y la astrofísica, que decidimos añadir para constituir un proyecto ambicioso, y, sobre todo, para ofrecernos a nosotros mismos la posibilidad de aprender todavía más si cabe sobre temas científicos en un mismo trabajo.

 

Hemos abordado esta misión con dos objetivos básicos: en primer lugar formar un equipo de trabajo motivado por un serio interés en aprender. Y con satisfacción debemos decir que lo hemos conseguido. Logramos idear y diseñar nuestro propio reactor nuclear -no sin esfuerzo, todo hay que decirlo-,  así como estudiar - la mayoría de las veces por nuestros propios medios - la Luna en profundidad, encontrar el lugar idóneo para nuestra central e incluso dejar volar nuestra imaginación para darle una apariencia real, pero con perspectivas de futuro. También formaba parte de nuestro trabajo el desplazamiento hasta nuestro satélite, objetivo a nuestro entender, logrado con un resultado satisfactorio. Nuestro segundo gran objetivo era el divertirnos trabajando y aprendiendo, algo que también hemos logrado, así como también la estrecha colaboración entre todos los miembros del mismo, la que debe hacer que nos demos ya por satisfechos.

 

Sólo nos resta añadir que nunca nos habíamos parado a estudiar la energía nuclear con tanto detenimiento, y nos ha permitido darnos cuenta de las numerosas ventajas que comporta, ya que antes sólo nos percatábamos de los inconvenientes. Gracias una vez más por esta gran oportunidad para aprender más sobre la energía nuclear y en general el mundo. Creemos haberlo conseguido.

 

Superfluo es decir que nuestro humilde trabajo queda "abierto". En otras palabras, quedan todavía muchos aspectos importantes por desarrollar adecuadamente. Por otro lado, la Luna es una fuente inagotable de ideas que nos gustaría ver plasmadas más adelante en forma de otras aplicaciones energéticas, extracción de minerales, etc.

 

Seguiremos trabajando en ello.

 

6.- Bibliografia.

 

  1. Glasstone, S; Sesonske,A. Ingeniería Nuclear; Reverté: Barcelona 1973.
  2. Caro, R. Física de Reactores Nucleares; Publicaciones JEN: Madrid 1976.
  3. López Rodríguez, M; Alonso, A; Materiales Nucleares: Publicaciones JEN: Madrid 1971.
  4. Wyatt ,S. Principles of Astronomy;  Allyn & Bacon : Boston 1971.
  5. Justi, P.E.W. Hidrógeno Solar; Marcombo: Barcelona, 1985 .

      6    Sitio Web de la sonda Clementine:  http://www.nrl.navy.mil/clementine/

      7.    Sitio Web Lunar Prospector: http://lunar.arc.nasa.gov/.

      8.    Página Web foronuclear español: www.foronuclear.org 

 

 

 

 

 

 

 

 

7.- Componentes del Equipo de Trabajo

 

 

 

Los miembros del equipo que ha trabajado en el Proyecto SELENIA son los siguientes:

 

Alumnos (16):

-         Miguel Brasa Estévez

-         Pablo Durán Varela

-         Alejandro Fariña Rodríguez

-         Ramón Feijoo Álvarez

-         Carlos Alberto García Moral

-         Daniel García Táboas

-         Ruben Gómez García

-         Alejandro Lorenzo Gallego

-         Shimón Borja Pérez - Conde González

-         Iago Pinal Fernández

-         Daniel Rodríguez García

-         Miguel Rodríguez Lago

-         Victor Praxedes Saavedra Rionda

-         Ricardo David Sánchez Pereira

-         Xabier Vázquez Fernández

-         Loreto María Vidal Castro

 

 

Profesores (2):

-         Juan Lois González

-         Javier Velasco Pomar

 

"Et dixi nunc coepi"

 

                    

                      Colegio Apóstol Santiago                               Grupo de 1º de Bachillerato

                                 Jesuitas - Vigo

 

                            C/ Sanjurjo Badía nº 79                                      Tf: 986371011

                                    36207  Vigo                                                email: casantiago@jet.es                       

 

 

 

 

8.- Materiales  anexos.

 

8.1.- Reacciones de fisión

 

Básicamente, la Fisión nuclear consiste en que un átomo pesado (como por ejemplo el Uranio o el Plutonio) se divide o rompe en dos átomos más ligeros por medio de un impacto neutrónico de energía adecuada, liberando más neutrones y una cantidad de energía potencialmente aprovechable. La suma de las masas de estos últimos átomos obtenidos, más la de los neutrones desprendidos es menor que la masa del átomo original. El defecto o diferencia de masa transformada en energía viene dada por la conocida fórmula de Einstein E = mc2. Como hemos indicado, para escindir un átomo, se emplea un neutrón (ya que es neutro eléctricamente, y no es desviado de su trayectoria), que se lanza contra el átomo a romper, por ejemplo, Uranio. Al chocar el neutrón, el átomo de Uranio-235 se convierte en Uranio-236 durante un brevísimo espacio de tiempo, pues tiene un neutrón más que es el que ha chocado con él, siendo este último átomo sumamente inestable, dividiéndose en dos átomos diferentes y más ligeros que el Uranio-236 (por ejemplo Kriptón y Bario; o Xenón y Estroncio), desprendiendo 2 ó 3 neutrones.  En caso de obtener Bario y Kriptón, se desprenden 3 neutrones; mientras que si se obtiene Xenón y estroncio, sólo se liberan 2 neutrones. Estos 3 neutrones, vuelven a chocar con otros 3 átomos de Uranio-235, liberando en total 9 neutrones, energía y otros dos átomos más ligeros, y así sucesivamente, generando de esta forma una reacción en cadena.

 

 

8.2.- Sismología Lunar

 

"Lunamotos" o seísmos lunares.

 

Además de la Tierra, son muchos los planetas y satélites de nuestro Sistema Solar que presentan una actividad sísmica notoria. Los aparatos de medición instalados en la superficie lunar demuestran que este satélite también lleva una ajetreada vida interna. La mayoría de los lunamotos o selenomotos se producen a una profundidad de 800 a 1.000 km por debajo del manto lunar, mientras que en nuestro planeta ocurre entre los 70 y 700 km. Curiosamente, los sismólogos han descubierto que los seísmos ocurren por norma general en los puntos donde la órbita de la Tierra coincide con su mayor -406.740 km- o menor -356.410 km- distancia al satélite.

Una de las marcas más patentes de la actividad sísmica lunar es el Gran Muro, también llamado Gran Pared. Se trata de un declive vertical de unos 300 m de altura y 100 km de largo, que surgió a raíz de unos fuertes hundimientos provocados por colosales sacudidas sísmicas.

 

Interior de la luna.

 

Aunque la superficie no muestra señales visibles de actividad, el interior de la Luna sigue estando caliente (lo revelaron los experimentos de flujo del calor efectuados por las misiones del Apolo 15 y 17), debido a la presencia de materia radiactiva superficial. Esas misiones descubrieron también que se producen cada año unos 3.000 temblores que son de poca importancia vistos a escala de la Tierra. El estudio de los sismos lunares permitió averiguar la estructura interna del satélite.

 

Su corteza llega a unos 60 km de profundidad en la cara visible y a unos 65 km en la cara opuesta. Esta corteza se compone de varias capas. La regolitea llega a varios kilómetros de la capa rocosa roca por el bonbardeo meteorítico. Su profundidad y composición varía entre los montes y los mares; los primeros se componen sobre todo de anortesita, mientras que los mares son principalmente basálticos.

 

 

 

 

 

A unos 20 km bajo la superficie cambia la composición de la corteza superior para asimilarse a la de los montes. Bajo la corteza hay una capa de material más denso que llega a unos 150 km de profundidad, donde empieza la región siguiente, la litosfera. Los seísmos lunares se originan en esta región, a unos 1.000 km de profundidad. Bajo la litosfera está situada la estenosfera, núcleo exterior, fundido en parte.

 

Finalmente, en el centro de la Luna hay un núcleo interior fundido, de unos 1.500 km de diámetro.

 

En 1968 fue descubierto un rasgo interesante en el interior de la Luna a causa de unas variaciones inesperadas de la velocidad orbital de la sonda estadounidense Orbiter 5. Las ocasionaban unas áreas superficiales localizadas de densidad anormalmente elevada. Fueron denominadas simplemente concentraciones de masa (mascons), y podrían haberse formado por elevación de lava del núcleo exterior a través de fisuras de la litosfera (causadas posiblemente a su vez por el impacto de grandes meteoritos al principio de la historia de la Luna), lava que se solidificó después para originar masas localizadas de gran densidad situadas debajo mismo de la superficie.

 

8.3.- La detección del hielo lunar.

 

El Lunar Prospector ha utilizado un espectrómetro de neutrones para analizar la composición del suelo. Mientras que algunos elementos, como el uranio o el torio emiten neutrones y otros los dispersan, el hidrógeno los absorbe eficazmente. El espectrómetro de neutrones resulta, entonces, un aparato muy eficaz para detectar hidrógeno.

 

El método es muy sencillo. La radiación cósmica bombardea constantemente la luna desde todas direcciones con partículas de altas energías. Este bombardeo va liberando neutrones de la superficie. Algunos elementos emiten neutrones de una energía fija. La distribución de neutrones de estas energías nos permite cartografiar la distribución de los elementos. Los neutrones de energía intermedia (técnicamente "neutrones epitermales") son muy sensibles a la absorción por hidrógeno. Su distribución nos permite conocer las zonas de la luna dónde hay hidrógeno en forma de hielo.

 

El 5 de marzo de 1998 se pudo anunciar que la señal de hidrógeno se había detectado por primera vez en los polos. Aunque hay muchos compuestos naturales de hidrógeno, los resultados de los Apollo demostraron que tales compuestos no existen en la luna. El hecho de detectar grandes cantidades de hidrógeno supone, entonces, la existencia de hielo. El anuncio inicial comentaba de la probable existencia de hasta 300 millones de toneladas de hielo. La mala noticia era que este hielo estaba mezclado con el suelo lunar (el regolito) y parecía que solo el 1% de la mezcla era agua. Como consecuencia, para utilizar el hielo, sería necesario procesar el regolito en cantidades masivas.

 

Después de estudiar el problema más profundamente las conclusiones han cambiado radicalmente. Uno de los problemas al que se han enfrentado los científicos es el hecho que los modelos de la luna que están utilizando han resultado inadecuados. Ahora, después de un esfuerzo intenso, los nuevos modelos permiten sacar unas conclusiones más seguras. Los resultados son, en algunos casos, muy sorprendentes:

 

Como queda dicho en otro lugar de este trabajo, se estima que puede existir un total de unos seis mil millones de toneladas de hielo en los dos polos (6 x 109). La cantidad estimada de hielo es, por tanto, más de diez veces superior a lo que se estimaba antes.

Hay un 15 % más de señal en el polo norte y, por eso, se supone que las cantidades de hielo son algo superiores ahí que en el polo sur.

Una parte al menos del hielo está hundido en el subsuelo, bajo una capa de hasta 40 centímetros de roca y tierra seca.

 

 

 

Al menos una parte del hielo es casi puro y no está mezclado con grandes cantidades de roca y tierra.

 

 Aunque seis mil millones de toneladas de hielo parece ser mucho, de hecho, equivale a un bloque de 2 x 2 x 2 kilómetros; en otras palabras, es sólo una fracción muy pequeña de todo el hielo que ha venido a la luna desde el espacio exterior. Los análisis de los impactos cometarios sugieren que los cometas podrían haber dejado entre diez y cien veces más hielo en las regiones polares.

 

 

El significado del hallazgo para la exploración de la luna.

 

El hielo puede aprovecharse para el suministro de agua y también, usando la abundante luz solar, puede fundirse para, posteriormente, y por vía electroquímica, suministrar hidrógeno como combustible para los cohetes remolcadores y oxigeno para respirar, entre una multitud de usos. En consecuencia, una primera estimación supone el tener una idea bien concreta del valor que tal reserva de hielo podría tener, puesto que evitaría la necesidad de remolcar suministros de agua y combustible desde la Tierra a las bases lunares en cohetes cargueros. Además, no es un combustible cualquiera. pues el hidrógeno y el oxigeno forman, conjuntamente, una de los conjuntos de combustible y oxidante más eficaces que se conoce.

 

Si ponemos un precio muy conservador de $10.000 de precio por kilogramo para llevar carga a la luna (en los Apollo el precio fue mucho mayor), el valor del hielo en los dos polos asciende a la cantidad de $60.000.000.000.000.000. Eso es lo que costaría llevar esta cantidad de agua a la luna.

 

Evidentemente el valor real es menor puesto que la cantidad de hielo es lo suficientemente grande como para satisfacer durante siglos las necesidades de cualquier base lunar que podemos concebir actualmente.

 

Sin embargo, la sugerencia de que el hielo lunar podría haber dado lugar a la vida en la luna es mucho menos probable. El hielo estará a una temperatura en torno a los -230 ºC (40 K). En la ausencia de aire y a una temperatura tan baja es muy dudoso que las condiciones se encuentren al gusto de cualquier bacteria lunar sensata.